sábado, 31 de julio de 2010

El inmortal

" (...) Homero y yo nos separamos en las puertas del Tánger; creo que no nos dijimos adiós (...)." El inmortal, Jorge Luis Borges.

Que lindo y excelente escrito de Borges. Siempre me fascino su forma de escribir. Me parecen fantásticas sus obras.

En este cuento, que forma parte de una de sus mas brillantes obras "El Aleph", Borges se plantea los efectos que tendría la inmortalidad en los hombres

Rescato esa frase por que me pareció excelente. Dos inmortales no pueden nunca decirse adiós, por que tarde o temprano en la infinidad de su existencia van a volver a encontrarse.

El adiós solo puede decirse entre los hombres, que somos mortales y finitos. Pero la hermosa paradoja es que al ser finitos, también somos seres preciosos.

¿Cuánto vale el tiempo de un inmortal? nada. Ese segundo que pasa se repite hasta el cansancio de la eternidad.

En cambio, cada segundo nuestro cuenta. Cada instante que dejamos escapar, nunca va a volver. Los hombres contamos con cierto tiempo para poder vivir.

Todas las expresiones artisticas se producen por que el hombre es un ser finito, por que muere pero tiene hambre de inmortalidad. Nadie quiere morir. Y sin embargo, sabiendose finito, se pregunta por la finitud, no la niega.

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